
Vaaaaaale. Ya sé que vais a pensar: que este no es un buen lugar para criticar películas de Paul Naschy (O Jacinto Molina, lo que más os guste). Que si sus pelis no son casposas, y que merecen mayor consideración. Que si le llueven los galardones y homenajes por doquier. Que si es una leyenda...
Dejemos las cosas claras. En nuestro país, tan huérfano de buenas historias y leyendas populares digamos "fantásticas" (y no vale Bequer), con un imaginario popular con olor a aburrida santidad y más rancio que la mojama y una industria cinematográfica que aún se ve en blanco y negro, alguien como Naschy es una especie de salpicón de colores.
Así pues, Mister Molina es sencillamente un tuerto en un país de ciegos. No me malinterpretéis: no es un actor vomitivo, pero por alguna razón jamás saltó de la serie B, y quedó siempre como un tipo simpático y currante que hizo un buen trabajo con el paupérrimo panorama fantástico patrio y ayudó a que ahora algún friki de Wisconsin o Munich sepan que en España se hace algo más que jamones y campos de golf.
Tenía que sacar esto de mi sistema. Máxime después de leer su biografía, que otra vez que me perdonen, pero me pareció bastante patética. Son un tocho de páginas llenas de autocompasión, en las que parece echarse a llorar al acabar cada párrafo, lamentando su endémica mala suerte. ¿Mala suerte? Debe de ser uno de los actores españoles más conocidos allende de nuestras fronteras, con una legión de seguidores y ahora, invitado de honor en todo festival que se precie. ¿Alguien se acuerda de José Sazatornil, uno de nuestros genios de la interpretación? ¿O de el inconmensurable Narciso Ibañez-Menta? (antes de que algún listillo me diga que era uruguayo, que sepa que era asturiano, el uruguayo era su hijo Narciso)
América tenía a Lon Chaney. Inglaterra a Christopher Lee y Peter Cushing. Alemania a Udo Kier. Nosotros a Paul Naschy. Quién no se conforma es porque no quiere.
Dicho todo esto, creo que hay que quitarse las máscaras. Las pelis de Naschy son carne de BlogCaspa o de "¡Que grandes son las pelis cutres! u otros blogs afines. Que ahora algunos gafapastas y oportunistas quieran sacarle brillo a estas pelis es otra historia, pero que sepan que el único valor que tienen- al menos para mí- es histórico, no intrínseco. No descubriréis maravillas en la filmografía de Naschy, en su mayoría son tan solo peliculillas torpes y con muchas ganas de agradar; un poco como la selección española antes de ganar la Eurocopa.
Y para que veáis que no soy tan malo, he decidido comprar todas (he dicho TODAS) las pelis de su "Colección Paul Naschy" y revisarlas una por una. Antes que pagarle las putas y el alcohol a Uwe Boll se las pago al bueno de Jacinto.
No serán críticas muy largas, ya que son 10 pelis, y además quizás añada un par o tres más de otra colección de Divisa. Así que espero que lo disfruten.
LOS OJOS AZULES DE LA MUÑECA ROTA (1973) Dir: Carlos Aured
La peli no es otra cosa que una carta de amor apasionada dirigida al giallo, aunque, claro está, llevada a nuestra piel de toro. Y lo que es más extraño, no está ambientada en España, sino en Francia.
Gilles (Paul Naschy) llega a un pueblecito donde todo el mundo le mira raro y no tratan muy bien a los forasteros, un poco como a John Rambo en "Acorralado". Por cierto, entre los habitantes se encuentra Luis Ciges, que pinta de gabacho no es que tenga mucha, pero bueno...
En seguida pasan cosas raras. En búsqueda de trabajo, se pone a currar en un caserón donde viven unas hermanas un tanto peculiares (una lleva una especie de prótesis en el brazo y cicatrices a lo bestia, otra es una zorra en celo y la última, una inválida hecha caldo psicológicamente)
Vemos de buenas a primeras unas escenas oníricas (que parecen sacadas de pelis como "Todos los colores de la oscuridad") en las que se ve a Gilles estrangulando a una mujer en medio de un escenario blanco o rojo y lleno de humo. Ya sabéis que las escenas oníricas presagian cosas buenas, ya que suelen meterse en la trama a modo de píldora para que el espectador trague astracanadas peores.
Gilles no tarda en liarse con la más marrana de todas, lo cual suscita los celos de la que lleva el brazo y la mano protésicas. No hay problema, porque después de intentar tirarse a todas, al final se la lleva al catre también.
Al mismo tiempo, empiezan a producirse ataques y asesinatos en el bosque. Y para darle un toque "mondo" al asunto, pero a la española, nada mejor que un buen primer plano de la matanza de un cerdo (costumbre que yo creo que es poco francesa, pero bueno...) Si no os mola el maltrato a los animales mejor que miréis a otro lado porque es bastante asqueroso.
La "novia" de Gilles descubre el secreto que nosotros ya sabíamos a través de las escenas oníricas a través de un recorte de periódico que lleva el propio Gilles encima. ¿Inteligente, eh?
Gilles es un violador y estrangulador de mujeres que está en la calle gracias a los tejemanejes de un abogado. Sabe que le juzgan por ello, pero él se defiende diciendo que siempre que abraza a una mujer tiene ganas de estrangularla. Con eso ya basta para que la del brazo ortopédico sienta amor por él y le perdone al instante.
El asesino (al que no vemos la cara) vuelve a atacar a otra mujer, a la que le pega unos rastrillazos hasta matarla. Más tarde, le arranca los ojos y los deposita en un recipiente con agua. ¿Recordáis el título? Pues eso.
La hermana-zorrón acaba por ser descerrajada por el asesino, al que reconoce. El tufo a supuesto final sorpresa en-el-que-el-asesino-no-es-el-que-parece es ya insoportable. La peli ya no se anda con ostias: Ahora van a haber fiambres sin parar.
Viendo el percal, Gilles escapa ya que se supone que el dedo acusador estará puesto en él. Lo persiguen como un animal, como dirían los Boney M, y todito el pueblo y los gendarmes empiezan a pegarle tiros a discreccion. Para colmo, mete la pata en un cepo. Más patético imposible. Entonces, lo rematan mientras la imagen se repite y hace ecos como en una peli de esas de drogotas de los 60. ¡¡¿?!!
No hace falta ser muy listo para ver que la peli no acabará con la muerte de Gilles. La enfermera de las hermanas sale a pasear por el bosque, creyendo que con el perro muerto, se acabó la rabia, y le sale el asesino que se suponía que era Gilles. Consigue apuñalar al asesino enmascarado, que escapa pero deja un rastro de sangre.
Y entonces, tras seguir el reguero, vemos quién es.
No contengáis la respiración, que seguro que a media peli ya sabéis quién es el asesino. Eso sí, el epílogo tras la resolución del caso no tiene desperdicio. Es tan retorcido y cogido por los pelos que seguro que os echáis unas risas.
Un aprobado justito, señor Molina, un aprobado justito. Se libra de ir a Septiembre por los pelos (para los jóvenes que leáis esto, si no aprobabas los exámenes en junio tenías que ir a un examen de recuperación, y si no, a Septiembre. Si cateabas, repetías curso. Así que ya podéis dar gracias a que ahora estemos en una sociedad paido-centrista que os aguanta todas las tonterías)
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