
aka EL ÁTICO
Dir: David Schmoeller
Echad un vistazo a la carátula... ¿Qué? ¿Acojona o no acojona el bueno de Klaus? Este tipo es increíble, parece que esos ojos de mutante que tiene se le vayan a salir de las órbitas y que te vayan a lanzar ácido sulfúrico.
Leí una vez un artículo que decía que este tío daría miedo tan solo filmándolo mientras se come unos Chococrispis.
La peli tiene una mala hostia increíble, parece que Schmoeller tenga algún “asuntillo pendiente” con las mujeres y los nazis porque no veas tu el cóctel que se monta en hora y media escasa. Freud se frotaría las manos con semejante material.
La peli no puede empezar mejor: Klaus es el hijo de un médico loco... ¡no jodas! Y encima, ya que es alemán... ¡es nazi! ¡ostia!... y lo mejor: además, era un médico de esos que hacía disparates médicos con los judíos... Ya veis que esto de original no tiene mucho. Nada que no se haya visto en "Tras el cristal"
El bueno de Klaus hace un poco como los españoles, que casualmente tanta simpatía-y acogida- les teníamos (y parece que les seguimos teniendo) a los fascistas. Gana dinero, compra pisos y los alquila. Hasta aquí, lo mismo que hace tu cuñado, el que no pega un palo al agua. Pero Klaus es Klaus... tiene una tía con la lengua cortada metida en una jaula del ático y dispone de un sistema de galerías para ir espiando las evoluciones de sus inquilinas. Sí, digo inquilinas porque el muy listo solo arrenda los pisos a tías. Y encima buenorras. Es decir, que Belén Esteban tendría que montar un pollo de los suyos porque se quedaría en la puta rue.
Además tiene un montón de gadgets montados con los que puede cerrar puertas, cortar cosas, aplastar cráneos... etc. El voyeurismo se utiliza más como instrumento de control que de placer, el doctor es más macabro que curioso.
La película juega con el espectador tanto como Kinski juega con sus víctimas.
Al principio hay un stalker que se cuela en una de las habitaciones donde hay una chica, pero se trata de un juego vicioso de una pareja. Kinski disfruta como un enano. La represión o deseo reprimido cristaliza en el placer de la observación y de la no acción. Aunque Kinski no se queda ahí, va un poco más lejos.
Por cierto, ya que hablamos del tema, el título está en mi opinión mal traducido, o al menos, mal buscado. Hay un ático, cierto, pero la acción se desarrolla en ese "Crawlspace", que no tiene una traducción literal, y que es el espacio muerto que hay entre las plantas de un piso, donde suelen ir cables, tuberías o conductos de aire.
Dicha construcción, laberíntica, también podría entenderse como la retorcida psique del mad doctor. Perdida en ella, nuestro querido prota no puede pero tampoco quiere encontrar una "salida" metafórica a sus problemas psíquicos. Entendemos que el personaje es total, sin cortapisas, completamente devoto a su causa y sin parase a tener en cuenta banales cuestiones éticas como el valor de la vida de una persona.
Kinski construye un personaje lleno de matices, con detalles como no dar la mano nunca, auto-lesionarse (¿una forma de castigo?), coquetear con el suicidio (¿culpa?) y hablar con la mujer que tiene enjaulada y no querer quitarle la vida a petición suya porque “no tendría con quien hablar”. ¿Simpático, no? Acabas deseando, como en todas las películas que protagoniza este tipo, que lo despedacen y tiren su miembros sanguinolentos a Esperanza Aguirre para que pueda devorarlos.
Llega una nueva inquilina, que le sale rana. No se asusta cuando en una reunión de vecinas suelta una rata para atemorizarlas. No pasa mucho tiempo y ya está fascinado por ella.
En estas que un caza nazis le sigue el rastro y lo acosa. Sabe que el tipo practicaba eutanasias no deseadas (por llamarlas así) a la vieja usanza de su papaíto. Gracias a los diarios que escribe Kinski vamos viendo su lento pero inexorable descenso a los infiernos.
---------------------ATENCIÓN, SPOILERS!--------------------------------------------------
Acaba cargándose a todas las inquilinas y al caza nazis, quedándose trofeos de cada víctima, como buen asesino ritual. La chica que se le resiste acaba presa de un dantesco juego del gato y el ratón, poniendo en práctica todas sus artimañas y argucias.
Libera a la chica enjaulada y ambas ven como Kinski, más fantasmal que nunca, con maquillaje de mujer y sangre en la boca, muere. Pero es un truco para que se confíen. El final ya os lo podéis imaginar. Si no os lo podéis imaginad tratad de conseguirla, que en los USA está en DVD a precio bastante asequible y creo que con subtítulos en cristiano. Vale mucho la pena, es una rareza dentro de las películas Empire o Vestron ya que se toma bastante en serio a sí misma y sale bastante airosa de su difícil reto: entretener con un tema macabro y con Klaus Kinski a bordo.
Esta película, junto a la genial "Androide" dejaron el listón de Kinski al menos un poco más alto que en anteriores películas de la fase "crepuscular" de su carrera, donde solo aceptaba basurilla de serie B, hecho que confirma a Kinski como una de las mascotas predilectas de este blog.
No es casposa pero tampoco la recomendaría al gafapastas que solo ve chorradas Dogma, películas gabachas o de Almodóvar. Pensad en el freak del primero, el que mira a las vecinitas con sus prismáticos de ornitólogo. Ya veréis como le gustará...
PUNTUACIÓN :


BONUS!!!! UN FRAGMENTO DEL MARAVILLOSO DOCUMENTAL "PLEASE KILL MR.KINSKI"
CON EL DIRECTOR DE "CRAWLSPACE", David Schmoeller.
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