
Frank Henenlotter (1988)
Debe ser una tarea ardua y dificultosa esto de ser distribuidor de películas. Sobretodo si eres español. Porque, vamos a ver... ¿Qué puedo traer a España que interese a la gente?
Voy a Cannes. Tengo “Brain Damage” y una comedieta francesa que habla de los problemas existenciales de la clase burguesa decorada por el sub-dialecto franchute del bajo Sena. Mmmm... no sé... cojo la última, que como los franceses son tan listos y tan altivos seguro que gusta a unos cuantos que se las quieren dar de enteradillos.
Error. Grave error. La peliculita gabacha se la mete aún más que "Jersey Girl" y "Gigli" juntas. Y así son las cosas, tenemos cosas como “Tanguy” por aquí pululando y obras inmortales como “Brain Damage” aún por estrenar en España como es debido. Luego nos quejamos que no pasamos de cuartos en los mundiales. Empecemos por hacer las cosas bien. Brain Damage es excesiva, sucia y purulenta. Y es que así las gasta el señor Frank Henelotter. Después de despuntar con cosillas como “Basket case” (horriblemente llamada aquí “Donde te escondes hermano?”) y antes de astracanadas repletas de putas y explosiones como “Frankenhooker”, don Henelotter se entretuvo rodando esta peliculita. El entorno es NY, pero no el NY de postalita que nos vendía Woody Allen antes de meterle mano a su hijastra. No, aquí todo es guarro, las paredes tienen grietas, la gente va sucia, enseña cacha y el metro es un agujero macilento lleno de graffittis (me niego a llamarlos “grafitos”).
Aquí no hay intelectualoides que beben vino y discuten sobre lo humano y lo divino. Aquí hay gente real a la que le suceden cosas... digamos increíbles. El caso es que una simpático ente parásito fálico y chupacerebros se instala en la vida de un joven que tiene un hermano y una novia. Tras de el bichito azul en forma de cagarro va una pareja de viejos que quieren quedárselo. ¿La razón? Resulta que cuando el bicho se instala como huésped en tu cerebro te inyecta directamente al cerebro una substancia que deja a la heroína como simples polvos de “Fresquito”.
La enfermiza dependencia del bicho desemboca en una matanza ya que te obliga a matar para alimentarse aún más. Aqui tenéis una muestra del poder destructivo del bichito de marras
Os diréis: “Vaya mierda de personajes y de película”. Pues no, todo se acaba liando de una manera tal que estarás pegado a la pantalla hasta aquello de “The end”. Todo el casposo encanto de las series B bien hechas se conjura para brindarnos una pequeña joya. Elmer (el bicho) acaba marcándose una canción y todo, de lo a gusto que se encuentra.
Si hablamos de la película en sí, y de su calidad cinematográfica hay que destacar su fotografía, que es alucinante. Los tonos de azul, pasando desde el acero al neón, la acercan más a una pesadilla new-wave que a otra cosa. Henenlotter es muy efectivo creando ambientes limpios y sucios a la vez, no sé como describirlos de otra manera. Hay planos en los que te encantaría estar metido, pero otros en los que huirías de ellos como de la peste. Las escenas oníricas son de toma pan y moja, la verdad es que están muy curradas. Y lo único que necesita este tipo para crearlas es un cutre apartamento, una lámpara y mucho líquido azul. Ved el trailer al final del post para más detalles.
Los efectos son muy curiosos y las interpretaciones son efectivas. El final mola... que más se puede pedir. Probablemente a este tipo de cine barato, nada más. Recomendada.
PUNTUACIÓN:

y medio
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